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Indice/Contents Nº 7


TRASTORNOS OBSESIVOS COMPULSIVOS (TOC):
AVANCES IMAGENOLÓGICOS

OBSESSIVE-COMPULSIVE DISORDER:
ADVANCES IN BRAIN IMAGING


II.- DESORDEN OBSESIVO COMPULSIVO (TOC) : AVANCES IMAGENOLOGICOS

La prevalencia de este trastorno es relativamente baja (2 a 3%), pero la comorbilidad con la psicosis, la depresión, el trastorno bipolar y la esquizofrenia es alta. Además no es infrecuente en el autismo, en el trastorno de la atención, en la tricotilomania, en la personalidad fronteriza, en los compradores compulsivos, en la ludomania, en la compulsión sexual, en los tics y en la enfermedad de Gilles de la Tourette’s. En NEUROSPET de pacientes de TOC encontramos una hiperperfusión frontal en ambos lóbulos frontales, en el cíngulo posterior e hipoperfusión en los ganglios de la base (núcleo caudado), dice Mena.

Los fármacos y la terapia cognitiva-conductal modifican las imágenes en función a la mejoría clínica.

Es pues que la mayoría de los trabajos demuestran resultados significativos a los 6 meses de la terapia, dice Zohar.

En contraste con las pobres publicaciones en la imagenología funcional de los trastornos de ansiedad, hay una abundante literatura del TOC. Definitivamente Zohar no es sólo uno de los mayores estudiosos del TOC desde el punto de vista clínico y terapéutico, sino también pionero de los estudios de SPECT Cerebral allá por los años 1989. Mena y colaboradores hacia el año 1990 inicia sus estudios en UCLA publicando sus trabajos con Rubin y colaboradores en los años 1991, 1992 y 1995; junto con García en la Clínica Las Condes de Chile, los primeros trabajos de TOC en niños y adolescentes publicados en el X Congreso Mundial de Psiquiatría en Madrid, en el año 1996 y en Santiago en 1998.

Diversos estudios con Pet usando fluorodeoxyglucose (FDG) que mide el metabolismo de la glucosa cerebral y el SPET que mide la perfusión cerebral, revelan una anormalmente alta actividad funcional en la corteza frontal inferior y paralímbica orbital (corteza orbital), lo mismo que en la corteza cingulada predominantemente en la posterior y una menor actividad funcional en el núcleo caudado estriatal, en los pacientes con TOC comparados con sujetos controles (Baxter y colb., 1987; Nordhal y colb., 1989; Swedo y colb., 1989; Sawle y colb. 1991; Rubin y Mena, 1991 Adams y colab., 1993; Perani y colab., 1995). Otros autores han encontrado aumento de la actividad cerebral del tálamo cuando los pacientes con TOC se le provoca la sintomatología conductual (MacGuire y colb., 1994; Breiter y colab., 1996; Rausch y colb. 1996).

Trabajos más recientes han demostrado que inhibidores de recaptación de serotonina y la terapia conductual modifican tal aumento de la actividad funcional cerebral llevándolo a un patrón normal (Benkelfat y colab., 1990; Swedo y colab., 1990; Baxter, 1992; Baxter y colab., 1992-1996b: Perani y colab., 1995; Schawrtz y colab, 1996, 1999)

Los trabajos de Rubin. Mena y colaboradores con Spect Cerebral son notables por haber podido competir con la alta resolución del Pet en aquella época, cosa que en los últimos años la resolución del Spect Cerebral se ha acercado mucho a la del PET dando imágenes los suficientemente nítidas como para poder presumir un diagnóstico de TOC.

Otras regiones cerebrales también de hiperactividad como el gyrus cingulado anterior se ha descrito en el TOC (Swedo y colab. 1989 a; Hoechn-Saric y colab. 1991; Machlion y colab. 1991; Baxter y colab. 1992; Harris y colab. 1994; Macguier y colab. 1994; Perani y colab. 1995; Breiter y colab. 1996; Rauch y colab. 1996) pero la hiperfunción del cíngulo anterior se ha observado también en desordenes de ansiedad, en depresión mayor y particularmente en los trastornos de la atención (Mena y colaboradores, 1996). La hiperperfusión al Spect del cíngulo posterior también ha sido descrita por Mena y colaboradores en los años 1991, 1992, 1995, 1996 y 1998.

El tratamiento del TOC ya sea con fármacos o terapia conductual nos permite hacer un distingo estadísticamente significativo de las imágenes pre y posttratamiento (Zohar). Por otro lado los pacientes que responden pobremente al tratamiento del TOC parecen correlacionarse con una falta de cambio imagenológico cerebral lo cual viene siendo estudiado (Zohar y colaboradores, 1999).

Hay trabajos de Función Cerebral y Terapia Conductual ó Psicofármacos : Con Clorimipramina (Benkelfat y colaboradores, 1990; Swedo y colaboradores, 1992) con Fluoxetina (Baxer y colaboradores, 1992), con Fluoxamima (Perani, 1995), también con Clorimipramina (Trivedi en 1996 y Brody en 1998), con Terapia Conductual (Schwartz y colab. 1996, 1999; Baxter, 1996) con Sertralina (Zohar, 1999)

Brody también sugiere que una baja perfusión en la corteza órbito-frontal derecha y en el cíngulo anterior están asociados con una buena respuesta a la clorimipramina y en general a los fármacos en comparación con la terapia conductual.

La enfermedad de Gilles de la Tourette como un típico trastorno neuropsiquiátrico viene siendo estudiado exhaustivamente desde el punto de vista funcional cerebral. Lampreave y colaboradores publican en 1996 una revisión en las cuales publican hallazgos imagenológicos, y se encuentra una alta prevalencia del TOC y en Trastorno del Déficit de la Atención en dicha enfermedad. En lo mismo, Moriaty y colaboradores en el Instituto de Neurología de la Escuela de Medicina de Londres en 1997, encuentra los hallazgos ya sustentados al Spect de hipoperfusión del stratum y de la corteza prefrontal, pero publica que en los pacientes con TOC y familiares con Gilles de la Tourette’s, sus imágenes son similares y difiere de la hiperperfusión frontal de los TOCs primarios.


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