Alasbimn Journal, Year 4, Nº 15, April 2002


Dr. Alfredo Cuarón




Sufro por el querido amigo que murió
y que era como yo, un buen médico nuclear.
Viajamos juntos por laboratorios y centros de conferencias
leímos y digerimos juntos buenos y malos trabajos.
Cómo se le agrandaba la mirada
Conmigo, era un fulgor aquel huesudo,
y su sonrisa me sirvió de pan,
nos dejamos de ver y él se fue enterrando
hasta que lo obligaron a la tierra. *
 
I mourn a dear dead friend
like myself, a good nuclear medicine physician.
We traveled the labs and conference centers
we read and digested together good and bad scientific papers.
How he widened his gaze
for my sake: a bag-of-bones blazing!
His smile was my bread
till we moved out of range and he hollowed a place in the ground
and they hounded him into it.*

Pionero Médico Nuclear Latinoamericano

29 de junio de 1933 - 17 de febrero de 2002

El Dr. Alfredo Cuarón, uno de los más prominentes médicos nucleares mejicanos, sabio científico y dedicado médico práctico, una autoridad internacional en la planificación y organización de los usos pacíficos de la energía atómica, falleció el pasado 17 de febrero, en Estados Unidos, específicamente en la Florida, en la ciudad de Miami. Murió de un infarto miocárdico, que el mismo se diagnosticó, y que le aconteció mientras iba al teatro para escuchar un concierto con su "divina" (apodo que le daba a su querida esposa) Cristina. Alfredo tenía una mente privilegiada, con sofisticados y bien desarrollados compartimientos para la ciencia, la medicina, las artes, la filosofía, la sociología y la diplomacia. Él contribuyó al desarrollo de la medicina nuclear latinoamericana introduciendo el uso de múltiples procedimientos de diagnóstico basados en el uso de radiofármacos y en la obtención de imágenes. Él creó La Junta Latinoamericana de Medicina Nuclear y modeló la forma en que los médicos latinoamericanos se especializan en medicina nuclear.

Alfredo nació en la ciudad de México, el 29 de junio de1933, en una familia privilegiada de clase media, donde eran habituales las discusiones sobre temas filosóficos, asuntos sociales y religiones. Su educación y desarrollo intelectual fueron influidos por su primo mayor, el famoso médico y escritor forense mejicano Alfonso Quiroz Cuarón quien había efectuado personalmente la autopsia de Trotsky.

En 1957, se graduó de Médico en la Universidad Nacional Autónoma de México, ocupando un lugar en la lista de honor. Como él usaba decir: su tesis de doctorado sobre "Aplicaciones diagnosticas y terapéuticas de los radioisótopos del yodo", marcó el rumbo de su vida profesional. En reconocimiento de sus logros como estudiante de medicina, el Consejo de Investigaciones Médicas del Consejo Británico le otorgó una beca para estudiar durante dos años los "Efectos de las hormonas tiroideas en el desarrollo del cerebro del feto". Estos estudios los efectuó en la Unidad de Investigaciones Radiológicas del hospital Hammersmith en Londres, Reino Unido. Después de este periodo, él fue premiado con una beca anual por el Banco de México. Alfredo usó esta segunda beca para estudiar durante un año "Errores congénitos del metabolismo de las hormonas tiroideas" en el Departamento de Endocrinología del hospital de la Universidad de Leiden en Holanda.

En 1962 retornó a su querido México con toda la energía de un joven médico académico bien entrenado. En México, el Instituto Mejicano del Seguro Social le encomendó la tarea de organizar la medicina nuclear en el planeado Centro Médico Nacional. Crear y organizar en un año departamentos de medicina nuclear para los siete hospitales del Centro Médico Nacional no fue tarea fácil. Él aplicó el principio de adaptar las técnicas recientemente desarrolladas a las condiciones particulares de México, en lugar de aplicarlas tal como fueron creadas. Él triunfó ampliamente usando como herramienta de trabajo el obtener acuerdos de cooperación entre las instituciones involucradas, el Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares, la Universidad Nacional Autónoma de México, y el Centro Médico Nacional del Instituto Mejicano del Seguro Social. De uno de estos acuerdos de cooperación nace el primer programa latinoamericano para una residencia de tres años en medicina nuclear. Este programa continua siendo una importante fuente para la formación de especialistas en medicina nuclear para México y el resto de Latinoamérica. Mientras era director de medicina nuclear del Centro Médico Nacional, Alfredo continuó sus investigaciones sobre la glándula tiroidea, publicó un sin numero de trabajos sobre el diagnóstico del absceso amebiano usando radiofármacos, y sobre el uso de centellógrafos provistos con múltiple detectores.

En 1976, el famoso cardiólogo mejicano Ignacio Chávez le invitó para hacerse cargo de la dirección del departamento de medicina nuclear del nuevo Instituto Nacional de Cardiología. Alfredo se sintió muy orgulloso de que el Dr. Chávez le reconociera sus méritos. La apertura del nuevo Centro Nacional de Cardiología coincidió con una severa crisis financiera y una importante devaluación de la moneda mejicana. Aplicando el mismo principio que anteriormente había aplicado en el Centro Médico Nacional (el principio de adaptar la nueva tecnología a las limitantes condiciones locales que son incambiables) creó un departamento de cardiología nuclear modelo. Una vez más Alfredo triunfó. Durante once años proveyó servicios a un gran número de enfermos cardiacos y publicó muchos trabajos científicos. En cuatro ocasiones consecutivas ganó el prestigioso premio "Jorge Varela" que ALASBIMN otorga al mejor trabajo científico desarrollado en Latinoamérica y presentado en el congreso bianual de ALASBIMN. En 1987 escribió en español un libro sobre cardiología nuclear titulado "Medicina Nuclear. Aplicaciones Clínicas", publicado por la Compañía Editorial Continental S.A. en la ciudad de México. Como dijera Ismael Mena, "este libro constituyó un hito en la cardiología nuclear latinoamericana".

En 1990, Alfredo fue nombrado director de la Sección Medicina Nuclear de la División Ciencias de la Vida del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA); y nueve meses mas tarde fue nombrado Director de la División Ciencias de la Vida. Ejerció la dirección de la división Ciencias de la Vida durante 7 años, hasta que se jubiló debido a reglamentos de la Naciones Unidas. Su ejercicio de la dirección estuvo caracterizado por profundas renovaciones y por el rejuvenecimiento de la división y sus secciones. Estas renovaciones fueron sustanciales incluyendo un cambio de los nombres de la división y sus secciones, un aumento en la producción, y un progresivo aumento de los fondos para proyectos de cooperación técnica. Los fondos para investigación y desarrollo de la División Salud Humana (anteriormente llamada Ciencias de la Vida) saltaron del tercer lugar ocupado históricamente hasta 1994, al primer lugar en 1997, dejando atrás a las otras dos divisiones del OIEA, la división Agricultura y Alimentos y la división Física y Química.

En 1997 retorna a México. Motivado por su amor por hallar la verdad y por ser un trabajador enérgico e incansable, vuelve al laboratorio para proseguir investigando, y a las aulas para organizar y dirigir la formación de físico-médicos.

Desdichadamente en 1999, se le diagnosticó enfermedad de las arterias coronarias. Sus amigos y colegas del Instituto Mejicano de Cardiología le intervinieron quirúrjicamente, le colocaron derivaciones aorto-coronarias y le recomendaron vivir al nivel del mar. Alfredo se trasladó a Florida, EEUU, donde sus queridas hijas estaban terminando su educación. En Florida trabajó como consultor para Bio-Nucleonics, Inc. en dos interesantes proyectos:
1) la evaluación clínica de un nuevo radiofármaco óseo usado para paliar el dolor producido por metástasis óseas; y
2) el desarrollo de un "stent" hecho con una aleación patentada que incluye un beta emisor, el que irradiando el tejido cicatrizante del vaso impedirá su re-estenosis.

Mientras los grandes lideres políticos son reconocidos por sus pueblos en monumentos de bronce, los grandes científicos son reconocidos por sus pares y colegas en sus revistas científicas. Alfredo, en nombre de la familia nuclear latinoamericana muchas gracias por todo lo que hiciste por nosotros y por todo lo que nos dejaste.

Juan J. Touya, MD, PhD.
Profesor Clínico de Radiología
Universidad de California, San Francisco, Escuela de Medicine
Profesor Adjunto de Biología
Universidad del Estado de California, Fresno
e-mail:
Jtouya@aol.com

* Adaptación de la Pastoral por Pablo Neruda.
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A Pioneer Latin American Nuclear Medicine Physician

June 29, 1933 - February 17, 2002

Dr. Alfredo Cuarón, one of Mexico's most prominent nuclear medicine scientist and practitioner, an international authority on planning and organizing the medical and biological peaceful uses of atomic energy, died on February 17, in Miami, Florida, USA. He died of a myocardial infarct, diagnosed by him, while going to a theater concert with his "divina" wife Christina. He had a privileged mind with sophisticated and well-developed compartments for science, medicine, arts, philosophy, sociology, and diplomacy. He pioneered multiple diagnostic imaging procedures using radiopharmaceuticals, he created the Latin American Board of Nuclear Medicine and shaped the way that Latin American physicians specialize in nuclear medicine.

Born in Mexico City, Mexico, on June 29, 1933, into a privileged middle class family, where philosophical, social and religious discussions where frequently held. His education and intellectual growth was significantly influenced by his older cousin, the well-known Mexican forensic writer Alfonso Quiroz Cuarón who performed the autopsy of Trotsky.

In 1957, he graduated with honors as Medical Doctor from the Universidad Nacional Autonoma de Mexico. As he had said, his graduation thesis on "Diagnostic and Therapeutic Applications of Radioisotopes of Iodine" was a turning point in his career. In recognition of his achievements as medical student, the Medical Research Council of the British Council provided him with a two-year fellowship to study the "Effects of thyroid hormones on the development of the fetal brain" at the Radiology Research Unit of Hammersmith Hospital, London U.K. Following this fellowship, he was awarded a one-year fellowship by the Bank of Mexico with which he chose to study "Inborn errors in the metabolism of thyroid hormones" at the Department of Endocrinology and Metabolism in the University Hospital of Leiden, Netherlands.

In 1962, he returned to Mexico, with all the energy of a young, well-trained academic physician. He was appointed by the Mexican Institute of Social Security (IMSS) to organize the nuclear medicine department of the planned National Medical Center (CMN). To create and organize nuclear medicine in seven hospitals in one year, he followed the principles of adapting the recently developed nuclear medicine technologies to the particular conditions of Mexico, instead of adopting them as created. He succeeded widely using as tools collaborative agreements between involved institutions, the National Institute of Nuclear Research (ININ), the University Nacional Autonoma de Mexico, and the National Medical Center of the IMSS. From one of these agreements, the first Latin American three-year nuclear medicine residency program was born. This program continues to be a source for the formation of nuclear medicine physicians for Mexico and Latin America. During his tenure as director of nuclear medicine at the CMN, he continued his research on thyroid gland and published multiple papers on the diagnosis of amoebic abscesses using radiopharmaceuticals and on the use of multiprobe imaging devices.

In 1976, the famous Mexican Cardiologist, Ignacio Chavez invited him to organize the nuclear medicine department of the new National Institute of Cardiology (INC). Alfredo was proud of the recognition from Dr. Chavez and he created a model department. The opening of the new INC coincided with a severe financial crisis and a deep monetary devaluation in Mexico. But, by applying the same principles that he had applied at CMN (the principle of adapting new technologies to the local limiting conditions that are not possible to improve) he succeeded again. During eleven years, he took care of a large population of cardiac patients and published multiple scientific papers. On four consecutive occasions, he won the prestigious "Jorge Varela Award" awarded by the Latin American Association of Societies of Biology and Nuclear Medicine (ALASBIMN) to the best Latin American research paper presented at its biannual congresses. In 1987, he wrote in Spanish a book on nuclear cardiology titled "Nuclear Cardiology. Clinical Applications" published by the Compañia Editorial Continental S.A. Mexico City, Mexico. As Ismael Mena stated, "it was a milestone in the Latin American nuclear cardiology".

In 1990, he was appointed to head the Nuclear Medicine Section of the Life Science Division of the Atomic Energy Agency, Vienna, Austria (IAEA). Nine months later, he was appointed the Division's Director. He tenured this position for seven years until retirement due to United Nation rules of retirement. His tenure was characterized by a deep renovation of the division and its sections. These renovations were very substantial including changes of the divisions and section names, increase in their productivity, and a significant progressive increase in the funds for the division's technical cooperation projects. The research and development funds of the "Human Health Division" (former Life Science Division) jumped from a historically occupied third place until 1994, to the first place on 1997, leaving behind the other two IAEA divisions, the Food and Agriculture Division and the Physical and Chemical Division.

In 1997, he returned to Mexico. Because of his love for finding the truth and of being an energetic hard worker, he returned to the lab to perform research and to the classroom to organize and direct the formation of medical physicists.

Unfortunately in 1999, he developed a coronary artery disease. His INC friends and colleagues performed coronary artery bypass surgery and suggested that he moved to the sea level. He moved to Florida where two of his beloved daughters were finishing their education. In Florida, he was working as a consultant for Bio-Nucleonics, Inc. on two very interesting projects:
1)
The clinical evaluation of a new bone radiopharmaceutical for the palliative treatment of the pain induced by bone metastases and
2)
The development of a vascular stent made of a proprietary alloy that includes a beta emitter with the purpose of preventing the re-occlusion of the vessel by radiation of its scaring tissues.

While great political leaders are recognized by their people with bronze monuments, great scientist are recognized by their peers in their scientific journals. Alfredo, on behalf of the Latin American nuclear medicine family, thank you for all that you made for us and for your legacy.

Juan J. Touya, MD, PhD.
Clinical Professor of Radiology
UCSF, School of Medicine
Adjunct Professor of Biology
California State University, Fresno
e-mail: Jtouya@aol.com


* Adapted from: Pastoral by Pablo Neruda.
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